El Sosiego

energía acumulada en el cuerpo¿Cuántas veces nos sentimos abrumados, tensos, inquietos, privados de calma y sosiego interior? ¿Cuántos momentos oportunos perdemos cuando estamos conflictuados, apesadumbrados y quejándonos por cosas, que si realmente las observáramos desde otra perspectiva, no tendrían tanta importancia como aquel poder que le estamos dando? ¿Y los estados de disfrute…acaso nuestra energía no queda oprimida ante la imposibilidad de fluir naturalmente por todos los canales del cuerpo cuando experimentamos una gran fatiga o agobio?

¿De dónde proviene todo ello? ¿Qué sucede dentro de nosotros en el día a día? ¿Qué buscamos, qué nos motiva? ¿Con qué ojos contemplamos la Vida?

Sometemos nuestro cuerpo físico, mental y emocional a excesivos niveles de estrés, aceptando y naturalizando muchas veces los ritmos acelerados, quitándole calidad a los instantes, a sentir lo simple, a quedarnos quietos y disfrutar de conectarnos con los sentidos, con una mirada serena, con un silencio profundo que nos envuelve en la calma, con la sensibilidad del contacto, con la exquisitez de los aromas, con la magia de lo invisible. Decide presionar el botón de STOP y recomienza de nuevo.stop

Nuestra naturaleza humana contiene en sí la fuerza necesaria para transformar y darle luz a ésa y cualquier otra realidad, y alcanzar así, la claridad suficiente para decretar un cambio  determinante, un corte abrupto, para transitar un andar más paciente y compasivo. Cambios que emanan de la convicción, de la confianza, de la comprensión creadora que habita en cada Ser Humano.

En el andar cotidiano, si no estamos atentos a la vida, suele pasar que los deseos de la personalidad se agitan, y aturden tanto que nos divorciamos de nosotros mismos. La mente se vuelve hiperactiva y con ella todo es un constante diálogo interno, que no cesa, un permanente hacer… los días se viven como un juego de ping pong, donde nos movemos con tensión y rapidez. Un poquito de cada cosa, salpicando la vida con fugaz de intensidad, donde los momentos quedan teñidos bajo el manto de la superficialidad, pasan uno tras otro, y tal vez al caer la noche ni recordamos cuál fue la primera sensación que nos despertó a un nuevo día.

Cuando no nos detenemos a preguntarnos por qué lo hacemos, con qué sentido y qué propósito tiene todo eso, el sentido de la vida se nos fuga como las moléculas de un gas que se pierden al abrir el envase que los contiene. Ante este estado de vacío, nos ponemos más detallistas con todo lo que nos falta, en lugar de generar un agradecimiento pleno por todo lo que nos trajo hasta el presente, por aquello que somos, por nuestras virtudes, valores, y no alcanzamos a ver el millar de posibilidades que pasa ante nuestras narices, nos perdemos de vivirlas, experimentarlas y compartirlas a diario con los demás.

Así pues, se nos exige que seamos productivos, bonitos, jóvenes eternos y exitosos, se nos educa en un apego a las formas, pero no a los contenidos esenciales; establecen fórmulas sobre qué tenemos que pensar, pero no cómo pensar, observar, sentir y crear nuestros días, nuestros momentos.

En esta nube de espejos, de supuestas realidades convincentes, nada es más lejano y distante que la Verdad. Una Verdad que se encuentra, sólo si miramos con los ojos despojados de modelos y sistemas, de ataduras y restricciones.

stressLa vida de hoy se mueve a una loca velocidad y nuestra mente vive perturbada entre la ansiedad y la preocupación, nos invade la ambición de un trabajo más redituable, para consumir más bienes materiales o servicios y crearnos la ilusión de un status, lo que nos lleva inevitablemente a auto-generarnos un círculo vicioso de Hacer para Tener. Así, el Ser queda flotando en el vacío sideral  y no logra anclarse en la frecuencia de los días, en aquello que nos hace conscientes de lo cotidiano, en aquello que nada tiene que ver con lo material, sino con la frecuencia del Espíritu, con la llama viva que enciende a la Vida, con las emociones que despiertan al Amor.

Vivimos en un estado de externalización permanente, buscamos todo el tiempo alcanzar la felicidad, la dicha, la libertad… pero en este circuito febril de búsqueda incesante de ocio o relajación ficticia, no alcanzamos a obtenerla debido a que vivimos haciendo culto al bienestar, pero no buscamos la plenitud en sí, lo eterno, lo profundo, porque nos quedamos atrapados en el brillo, y no nos desafiamos a conocer la verdadera esencia de las cosas.sociedad de consumo

El necesario quebrantamiento de los viejos condicionamientos, que nos mantienen en una vorágine de exigencias y obligaciones, en el afán por el alcance de estereotipos socioculturales idealizados en el glamour del mundo del consumo, es uno de los primeros retos para lograr abrazar ese auténtico y genuino estado de calma interior.

Cuando lleguemos a ubicar el dial de nuestra emisora interna en sintonía con la voz tenue y acertada del Alma, alcanzaremos el desafío que todo Hombre contemporáneo tiene para religar dentro de sí la fuerza vital de su corazón y ascender los impulsos latentes de la personalidad a la sutileza del Alma.

La posibilidad de gravitar la Paz nos permite encontrarnos en un profundo y trascendente estado de consciencia, de quietud y confianza interior, que nos involucra en una conexión tan cercana e íntima con el hilo de nuestra existencia, con el aliento de la Vida misma, que nos dispone a un estado de suma atención con cada parte de nuestro Ser.

El arte de parar aparece como contraparte necesaria para comenzar a detener primero el cuerpo físico, e ir poco a poco más allá, aquietar las aguas emocionales y la densidad brumosa de la mente. Al disponernos y entregarnos a este exámen con nosotros mismos, aparece la necesidad de encontrar caminos y herramientas para alcanzar el sosiego  interior.

El cultivo del paraíso es una labor de valientes, de aquellos que tienen el anhelo de la trascendencia, de lo desconocido, de la integración de mundos, de la esperanza y la fe puestas al servicio de la purificación planetaria.

Desde ya, la intermitente pulsión de estímulos en la periferia, es la primera y gran dificultad, pero si nos desafiamos a sobrepasar este umbral, la voluntad y enfoque nos conducirán hacia el núcleo que contiene la perla de transformación.

Trabajar conscientemente, paso a paso, nos permitirá llegar a las distintas estaciones para viajar de una mente saturada, ávida, creadora de dificultades y desvalorizaciones, de problemas que tal vez ni existen en lo real, pero los inventamos en nuestro laboratorio viviente, a una mente clara, comprensiva, generosa y compasiva, capaz de conectar con la imaginación creadora y evolutiva.inteligencia activa

En este viaje, cada estación o estadío, nos brindará desafíos y oportunidades, cambios, el despeje de las emociones, el vislumbre de la conciencia, el poder sagrado y potenciador que contiene el corazón y su capacidad infinitamente grande de amar.

Entonces, ¿ cómo llegamos a esto?

Desde hace más de 10.000 años, los orientales ya habían puesto sus ojos en estos temas y muchos Maestros enseñaron diferentes herramientas para transitar el camino de la transmutación interior, desde el cuidado del cuerpo físico al alimento correcto de los cuerpos sutiles. Trabajaron según al rayo que pertenecían y continuaron  con  la transmisión de las enseñanzas de Maestro a discípulo, que llegan hasta nuestros días. Pensar en los egipcios, los hindúes, los tibetanos, los budistas, cada una de estas culturas nos aportó el aprendizaje de desarrollar el fuego, la concentración, para purificarnos hasta alcanzar la iluminación como meta más elevada.

Podríamos decir que la relajación profunda es una, el tronco del árbol y de él salen tantas formas y técnicas distintas como ramificaciones pueda dar. Ninguna inválida a la otra, sino que se complementan y nacen de un tronco común.relajacion

Así como el Buda nos legó estas enseñanzas, siglos más tarde el Cristo descendió para sembrar en el corazón de cada Ser Humano, la célula crística de Amor -Sabiduría.  Esa célula que como humanidad todavía no hemos podido despertar y que anhela en silencio ser activada.

Cómo no prestar atención a tantas verdades, a tan inmensa luz, al amor compasivo y generoso que se nos ha entregado, que aún se mantiene en estado de latencia porque vivimos excitados por lo externo, y nos invaden más los estados de egoísmo, de frialdad, de soberbia, de enojo, de frustración, de sufrimiento, entre tantos otros etcéteras y etcéteras, y que inevitablemente nos desgastan, nos consumen y nos  corren de lo esencial.

Somos el cuarto reino de la naturaleza y se nos ha otorgado un regalo extraordinario: el lenguaje para comunicarnos y la conciencia para comprender la evolución, expandirnos y transmutarnos. Seres que albergamos la llama de un Amor consciente, capaz de purificar, iluminar, sanar y servir.

Elijamos detenernos, para recomenzar de nuevo. Limitarnos a lo conocido, es un sacrilegio con uno mismo. Así que podemos decidir apretar STOP e invitarnos a conocernos desde otros modos y lugares, renovar los espacios  internos y darles la oportuna gratitud para ser resignificados a la luz de la conciencia y la nobleza del corazón.

Nuestro tiempo es ahora, y tenemos el presente para tomar la decisión de hacernos presentes, de viajar hacia la Paz. Sincronicemos los relojes internos a la velocidad de la vida, para sintonizar con la Naturaleza creadora y habitar nuestros días con mayor serenidad, para germinar la necesaria  conciencia de Paz y Amor.

Descubramos aquellas huellas que nos conducen a una existencia plena y feliz.

Lic. Jimena Rodríguez

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La Alegría- Madre Teresa de Calcuta

madre-teresa-con-la-genteUn corazón lleno de alegría es resultado de un corazón que arde de amor.

La alegría no es solo cuestión de temperamento, siempre resulta difícil conservar la alegría, motivo mayor para tratar de adquirirla y de hacerla crecer en nuestros corazones.

La alegría es oración; la alegría es fuerza; la alegría es amor. Da más quien da con alegría.

A los niños y a los pobres, a todos los que sufren y están solos, bríndales siempre una sonrisa alegre; no sólo les brindes tus cuidados, sino también tu corazón. Tal vez no podamos dar mucho, pero siempre podemos brindar la alegría que brota de un corazón lleno de amor.

Si tienes dificultades en tu trabajo y si las aceptas con alegría, con una gran sonrisa, en este caso, como en muchas otras cosas, verás que tu bien sí funciona. Además, la mejor manera de mostrar tu gratitud está en aceptar todo con alegría.

Si tienes alegría, esta brillará en tus ojos y en tu aspecto, en tu conversación y en tu contento. No podrás ocultarla porque la alegría se desborda.

La alegría es muy contagiosa. Trata, por tanto, de estar siempre desbordando de alegría donde quiera que vayas.

La alegría, ha sido dada al hombre para que se regocije en Dios por la esperanza del bien eterno y de todos los beneficios que recibe de Dios. Por tanto, sabrá como regocijarse ante la prosperidad de su vecino, como sentirse descontento ante las cosas huecas.

La alegría debe ser uno de los pivotes de nuestra existencia. Es el distintivo de una personalidad generosa. En ocasiones, también es el manto que cubre una vida de sacrificio y entrega propia. La persona que tiene este don muchas veces alcanza cimas elevadas. Él o ella es como el sol en una comunidad.

Deberíamos preguntarnos: “¿En verdad he experimentado la alegría de amar? “. El amor verdadero es un amor que nos produce dolor, que lastima y, sin embargo, nos produce alegría. Por ello debemos orar y pedir valor para amar.

Que Dios te devuelva en amor todo el amor que hayas dado y toda la alegría y la paz que hayas sembrado a tu alrededor, en todo el mundo.

Madre Teresa de Calcuta

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22 de Abril: Día Internacional de la Madre Tierra

Un vídeo para reflexionar, tomar conciencia y agradecer por todas las maravillas que contiene este hermoso Planeta, del que habitamos y somos parte…

Respeto, compasión y Amor por la vida que nos puebla, por nuestra Madre Tierra, por cada ser viviente que baila en este hermoso sistema llamado Cosmos…

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La Alegría de Crear…

Tomar conciencia de la fecundación, es comprender que somos el fruto de la Unidad, la fusión de cada una de las partes para transformarse en una nueva entidad. Entidad que nace del Amor latente que habita en nuestros corazones.

Contemplar la totalidad de nuestra Vida, cada gesto, cada pensamiento, cada acción es el resultado de nuestra esencia creadora, mágica y consciente.

Este vídeo nos invita a viajar hacia el origen de cada uno de nosotros y fundirnos en el recorrido con la originalidad e inspiración, ¿no somos acaso la ventura de ello?

Subamos un poco más la mirada… y permítete entregarte ante la posibilidad de establecer analogías con cada acto creador de la existencia. Las manifestaciones concretas y las que dan vuelo hacia el Amor y la Alegría, que despiertan a la Vida. Ambos, son los sentimientos que nos mantienen juntos, nos expanden en creatividad, nos conectan con los lugares más puros de nosotros y nos brindan la fuerza del corazón para creer, para crear.

Somos una constelación viviente que danza por un rato en la experiencia de un cuerpo físico.

Somos energía. Somos fuente de Vida. La reunión de todos los elementos en un profundo estado de gratitud.

Amemos la Vida, cuidemos de ella. Disfrutemos del regalo más hermoso que hemos podido recibir, avancemos sin prisa, pero sin pausa por sus caminos. Escuchemos sus movimientos, sus oleajes y sus desafíos. La vida es una y está pasando ahora…

Aquí el vídeo, para  disfrutar y reflexionar…

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Los Días de Vida…

¿Qué elijo hoy? ¿Qué necesito vivir, experimentar o aprender? ¿Qué cosas van a ser parte de este día? ¿Con qué energías me nutro? ¿Qué me llena de gozo, de plenitud? ¿Qué actitud voy a tomar ante los desafíos que se me presentan? ¿ Con qué cara salgo de casa…?¿Con un Sí dispuesto a vivir o un No resistente que elige escabullirse del lenguaje sincrónico de la Vida?

No viene mal tomarse los primeros minutos del despertar, ese momento entre aún dormidos y un poco despiertos, cuando necesitamos respirar profundo para darle hálito a los sentidos vitales, conectar con las partes del cuerpo para salir de la cama y comenzar a vivir un nuevo día. Respirar es vivir, su ausencia es muerte. Y entonces, en ese primer inspirar profundo del aire, del alimento vital que nutre nuestras células, nos conectamos con la vida y la exhalación se transforma en el profundo agradecimiento por el regalo de estar vivos.

Encender el observador a cada nueva oportunidad…Captar este primer estado de ánimo, ese primer pensamiento que aparece en nuestra mente al abrir los ojos y tomar la punta del ovillo, momento donde dejamos correr el hilo o lo soltamos para definir un mejor día. Ese instante de observación y decisión sobre aquello que está naciendo dispondrá el ruedo de nuestra energía hacia una buena o mala actitud.

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Preguntarnos qué anhelamos vivir hoy, las oportunidades que tenemos delante de nosotros ante un nuevo comienzo, las posibilidades de diseñar momentos diferentes dentro de las rutinas laborales o las actividades cotidianas, resignificar el valor de la pareja, la familia, los amigos…. Abrir las puertas a la vitalizante manifestación de la Vida, la cual nos predispone hacia una correcta actitud para transitar el día, eliminar lo intrascendente y colmarnos con aquello que verdaderamente nos transforma y eleva los ojos a la expresión del Alma.

¿Te detuviste a pensar cuántos minutos al día pierdes mirando tus redes sociales o con tus ojos posados en la vida de los otros o ponerte mal por un comentario, acción o mirada despectiva que no tiene verdadera relevancia para abordar el propósito y la plenitud de vivir?

Los tiempos “muertos” en el trabajo, el banco, la cola del supermercado, el viaje en el transporte público. Que el simple hecho de trasladarse o esperar nos sea nutritivo. Elegir qué vivir en esos momentos. De ahí que algo puede ser sumamente tedioso y genera un estado de ansiedad que nos pone irritables e irascibles, o por el contrario, puede convertirse en un momento de conexión que nos eleva la frecuencia vibratoria. Un libro, la música, una reflexión del presente o esbozar imágenes del futuro porvenir. Siempre que queramos es posible redireccionar nuestra visión en algo que valga la alegría de vivir.

Así como en esos momentos que nos urge a hacerlo, también hay otros a los que vamos inconscientemente hacia otros lugares dentro de uno mismo. ¿Cuánto tiempo perdido en una constante dualidad e indefinición de aquellos momentos que hacen a nuestra Vida? Esto o aquello, la duda constante. Largas son las horas y los días que viajamos en un vaivén indefinido, sin saber qué hacer o haciendo por demás… ¿Por qué no nos planteamos esto teniendo las herramientas necesarias antes de estar afligidos, nerviosos o apesadumbrados por no saber cómo salir de una situación compleja y enmarañada?

Nos aqueja la indecisión, la incertidumbre o la expectativa de que algo pase, o más complejo aún, nos disociamos entre nuestro mundo real e imaginario, viviendo más entre las brumas que en la conexión con el momento presente. Así, sólo el observador interno nos tornará conscientes de este estado. Sólo la voluntad puesta en el desandar las sombras, elevará la condición a las luces que integran la personalidad con el Alma.

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Todas estas actitudes que nos desintegran y por sobre todo nos hacen perder tiempo de disfrute, de creación, de amor, de conexión y de transformación de nuestras propias dificultades. La vida se escurre entre los dedos como agua en las manos.

Ser conscientes que cada día es único, es un grito de libertad por el hecho de estar vivos, de un enorme gracias a la vida por cada bendita posibilidad que nos consagra y renueva.

Cada momento es una posibilidad de auto-desafiarse y dar el salto a cambiar algo que no nos gusta; hacerlo ahora. Transmutar los pensamientos y las actitudes, renovar el alimento de cada nuevo día, lo que ayer nos hacía bien, tal vez hoy ya no suma… y lo que es bueno hoy, tal vez no lo sea mañana. Probar y experimentar. Conocerse y disfrutarse.

“De vez en cuando la vida, toma conmigo café y está tan bonita, que da gusto verla…” canta Joan Manuel Serrat. En esa charla de amistad con la vida, nace la comunión consigo mismo, el descubrir y valorar las pequeñas cosas que hacen a la comunicación con la propia existe.

La valoración nos abre el corazón a agradecer que tenemos un cuerpo físico al que debemos cuidar a diario con la alimentación, el descanso apropiado, el empleo correcto de las energías más densas. De igual manera, como tenemos un cuerpo físico que es el más denso y nos ancla a la Tierra, tenemos cuerpos más sutiles que necesitan de la comprensión, metabolización y síntesis, como el cuerpo emocional y mental, donde se cuecen las ideas y residen todas nuestras reacciones emocionales. Así, la vida es un exquisito libre albedrío que nos obliga a adentrarnos en sus múltiples posibilidades para construir el tipo de día y vida que elegimos vivir. ¿Amistad o rivalidad de nuestros cuerpos internos? ¿Fluidez, unidad y apertura o desconexión, separatividad de cada una de las partes… qué cultivamos día a día?

De modo que, cuando empezamos a religar los elementos que nos conectan con ideas superiores, nos acercamos a la presencia Divina dentro de nosotros, comprendemos con mayor sutileza las leyes del karma, de aquello que se nos presenta como desafío esencial, para re-equilibrar las fuerzas y convertir las barreras en la libre afluencia de la vida del Alma.

La belleza, la bondad y las buenas actitudes se hacen cotidianas y aprendemos a llenar la copa interna, el Cáliz de Vida, para luego entregar ese disfrute vivido en soledad al servicio de quienes comparten el día a día con nosotros. En este crecer, sin tener noción del propio crecimiento, crecemos armoniosamente y el Alma poco a poco logra fluir por sus envolturas.

Exploremos un poco en nuestros andares a modo de reflexionar sobre los días de Vida… ¿Cuándo fue la última vez que miraste hacia el cielo y disfrutaste de ese maravilloso espectáculo que danza armonioso sobre nuestras cabezas?, ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste gracias a alguien por haber colmado de vida y significado la íntima relación que los conecta, abraza y funde en el Amor? ¿O ese momento donde te sacralizaste contigo en un fervoroso deleite de las pequeñas cosas… poner un tema que te agrada, subir el volumen, y desacartonar el cuerpo, quitándole solemnidad para bailar al ritmo de aquello que suena, cantarle a la Vida y elaborar la cena con tus propias manos en regocijo con tu Alma?

¡Hay tantas cosas para maravillarse, disfrutar, sentir y vivir con gracia Divina! Pequeños momentos de unidad, cuando la felicidad te atrapa y envuelve en su delicado perfume. Su ímpetu nos toma, recorre como una ligera brisa, y nos vuelve dejar hasta un próximo reencuentro.

Indiscutiblemente, la Vida es un hermoso regalo. Una celebración. La fiesta que vive en un constante movimiento de subidas y bajadas, de empezar de nuevo a cada instante, de reconocernos en la mirada del otro y de transformar los miedos en fortaleza, la crítica en belleza, en un canto de alabanza, en un bienaventurado compartir de Amor y Libertad.

La gracia de la vejez

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