Cuando abrimos el Corazón…

Tomamos una actitud de sagrada predisposición con cada persona, situación o ser viviente que se nos presenta y activamente servimos.

Nos tornamos más comprensivos y compasivos.

Nos entregamos a vivir la totalidad y nos conectamos con un estado de plenitud más profundo, de alegría consciente.

Le decimos que sí a la Vida, a las propuestas que nos ofrece, al lenguaje furtivo que nos conecta con el Todo y nos ocupamos de celebrar la fiesta del espíritu: el Amor.pincelada

Nuestros ojos embelesados brillan con mayor intensidad y nuestra mirada interna se torna policromática, indagamos en los colores y las texturas, para ajustar el pincel al tono preciso y trazar sobre el lienzo de la vida los pigmentos adecuados.

Nos maravillamos al observar la diversidad que nos contiene y nos circunda, que nos hace diferentes, pero al mismo tiempo nos hace Uno. Y allí, descubrimos cuántas similitudes tenemos con el otro, cuán prósperos seríamos si aprendiéramos a aunarnos y armonizar las asperezas que nacen de deseos individuales. Como Humanidad necesitamos purificar la existencia, y el hecho de imaginarnos y crear una nueva realidad, nos involucra como soñadores de un lenguaje con propósito sagrado, para elevar nuestras posibilidades, haciéndonos parte de la apremiante evolución planetaria.

Cuando estamos abiertos, sintonizamos con la Naturaleza Creadora. No pedimos, ni reclamamos a los demás aquello que queremos, no exigimos, ni demandamos, no nos enojamos con el otro porque estamos ausentes de expectativas, lo que no significa que seamos conformistas, sino que brota una predisposición interior hacia la  preponderancia de lo pequeño. 

Ésta es una elección y significa habitar en el reino de la gratitud, del agradecimiento, la universalidad e integridad, valorando aquello que se nos manifiesta como sincronicidad, que se nos entrega para que experimentemos y trabajemos como protagonistas de la Tierra, y no como espectadores selectivos de la vida.

Cuando estamos abiertos, sentimos correr el amor por nuestro cuerpo físico, por el fluir de la sangre y la respiración viaja más liviana, honda y pausada. Nuestro cuerpo de emociones se elonga y gana así mayor flexibilidad, adaptabilidad y fortaleza . El corazón queda henchido de amor, derrama su luz cálida y magnética, y emana rayos invisibles de un fuego hacendoso hacia los demás.

Cuando nuestra mente se vuelve activa y se expande, logramos neutralizar y transmutar nuestros pensamientos negativos y naturalmente nos brota una aptitud de servicio desinteresado. Nos mudamos internamente hacia un nuevo lugar, siendo más cuidadosos, solícitos y conscientes.

Esta apertura nos vuelve conscientemente naturales y el hecho de entrar y salir de un estado, de bajar o subir por nuestras gamas emocionales, nos cose y entreteje los mundos desde los fuegos más ardientes a los cielos más diáfanos y puros. En este ida y vuelta, nos vamos conociendo, purificando y tomando control de sí mismos.

Por ello, quien está abierto, ama. El amor nos compromete a la decisión interior de compartir nuestra energía potenciadora con los demás. Implica la buena voluntad del servicio, que agudiza nuestros sentimientos dadores, vitalizantes, magnéticos y energizantes, junto con el paulatino cultivo de la capacidad intuitiva de escuchar el cantar de los corazones que nos rodean: sus ritmos, silencios y melodías.

Si sostenemos y enfocamos en abrir nuestro corazón, reconoceremos que el amor nos hace más permeables, genuinos y espontáneos al movimiento de la Vida. La senda del corazón no conoce límites, ni divisiones, ni fronteras, ya que es un camino afectuoso, expansivo, inspirador, indestructible y eterno.

Así, el Alma que se encuentra recubierta por los yoes de la personalidad, comienza a irradiar sus finos y silenciosos hilos de luz desde la profundidad de su centro, por las hendiduras que produce la floración sigilosa y expansiva de los pétalos consciensales. A medida que las vibraciones aumentan y la personalidad comienza a rendirse a los pies del Alma, los pétalos del capullo se aventuran hacia lo desconocido, abriéndose, para penetrar más adentro hacia el centro de nuestra mente y corazón, en búsqueda de la misteriosa esencia inmortal.

Nuestro corazón contiene la inteligencia de inclusión y unidad. Nos despliega e integra en el amor espiritual, nos ubica en un estado de profunda y serena paz interior, e hilvana los filamentos entre la personalidad y el Alma, para que se fundan en conexión con el Espíritu.

Abrirnos nos impulsa a descubrir la sinfonía del Universo, las múltiples e infinitas conexiones que en él anidan.

abrir el corazónAsí que, ábrete. Conócete a ti mismo. Ama… Y verás cómo sobreviene tras tu apertura un abundante y próspero cambio de actitudes contigo mismo, de mayor confianza y mejor autoestima. Eleva el manto de las vergüenzas, los miedos y las estrictas exigencias que nos mantienen cerrados y aislados, para hallar el mundo de las oportunas circunstancias que siempre nos esperan y te llevarán al  juego mayéutico de la divina reflexión. Indaga las causas que nos limitan a entregarnos por completo y traslada la mirada hacia el respeto, para sostener la diástoles en tu corazón y comprender la verdadera unidad que en él mora y nos hace Uno.

Lic. Jimena Rodríguez

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El Sosiego

energía acumulada en el cuerpo¿Cuántas veces nos sentimos abrumados, tensos, inquietos, privados de calma y sosiego interior? ¿Cuántos momentos oportunos perdemos cuando estamos conflictuados, apesadumbrados y quejándonos por cosas, que si realmente las observáramos desde otra perspectiva, no tendrían tanta importancia como aquel poder que le estamos dando? ¿Y los estados de disfrute…acaso nuestra energía no queda oprimida ante la imposibilidad de fluir naturalmente por todos los canales del cuerpo cuando experimentamos una gran fatiga o agobio?

¿De dónde proviene todo ello? ¿Qué sucede dentro de nosotros en el día a día? ¿Qué buscamos, qué nos motiva? ¿Con qué ojos contemplamos la Vida?

Sometemos nuestro cuerpo físico, mental y emocional a excesivos niveles de estrés, aceptando y naturalizando muchas veces los ritmos acelerados, quitándole calidad a los instantes, a sentir lo simple, a quedarnos quietos y disfrutar de conectarnos con los sentidos, con una mirada serena, con un silencio profundo que nos envuelve en la calma, con la sensibilidad del contacto, con la exquisitez de los aromas, con la magia de lo invisible. Decide presionar el botón de STOP y recomienza de nuevo.stop

Nuestra naturaleza humana contiene en sí la fuerza necesaria para transformar y darle luz a ésa y cualquier otra realidad, y alcanzar así, la claridad suficiente para decretar un cambio  determinante, un corte abrupto, para transitar un andar más paciente y compasivo. Cambios que emanan de la convicción, de la confianza, de la comprensión creadora que habita en cada Ser Humano.

En el andar cotidiano, si no estamos atentos a la vida, suele pasar que los deseos de la personalidad se agitan, y aturden tanto que nos divorciamos de nosotros mismos. La mente se vuelve hiperactiva y con ella todo es un constante diálogo interno, que no cesa, un permanente hacer… los días se viven como un juego de ping pong, donde nos movemos con tensión y rapidez. Un poquito de cada cosa, salpicando la vida con fugaz de intensidad, donde los momentos quedan teñidos bajo el manto de la superficialidad, pasan uno tras otro, y tal vez al caer la noche ni recordamos cuál fue la primera sensación que nos despertó a un nuevo día.

Cuando no nos detenemos a preguntarnos por qué lo hacemos, con qué sentido y qué propósito tiene todo eso, el sentido de la vida se nos fuga como las moléculas de un gas que se pierden al abrir el envase que los contiene. Ante este estado de vacío, nos ponemos más detallistas con todo lo que nos falta, en lugar de generar un agradecimiento pleno por todo lo que nos trajo hasta el presente, por aquello que somos, por nuestras virtudes, valores, y no alcanzamos a ver el millar de posibilidades que pasa ante nuestras narices, nos perdemos de vivirlas, experimentarlas y compartirlas a diario con los demás.

Así pues, se nos exige que seamos productivos, bonitos, jóvenes eternos y exitosos, se nos educa en un apego a las formas, pero no a los contenidos esenciales; establecen fórmulas sobre qué tenemos que pensar, pero no cómo pensar, observar, sentir y crear nuestros días, nuestros momentos.

En esta nube de espejos, de supuestas realidades convincentes, nada es más lejano y distante que la Verdad. Una Verdad que se encuentra, sólo si miramos con los ojos despojados de modelos y sistemas, de ataduras y restricciones.

stressLa vida de hoy se mueve a una loca velocidad y nuestra mente vive perturbada entre la ansiedad y la preocupación, nos invade la ambición de un trabajo más redituable, para consumir más bienes materiales o servicios y crearnos la ilusión de un status, lo que nos lleva inevitablemente a auto-generarnos un círculo vicioso de Hacer para Tener. Así, el Ser queda flotando en el vacío sideral  y no logra anclarse en la frecuencia de los días, en aquello que nos hace conscientes de lo cotidiano, en aquello que nada tiene que ver con lo material, sino con la frecuencia del Espíritu, con la llama viva que enciende a la Vida, con las emociones que despiertan al Amor.

Vivimos en un estado de externalización permanente, buscamos todo el tiempo alcanzar la felicidad, la dicha, la libertad… pero en este circuito febril de búsqueda incesante de ocio o relajación ficticia, no alcanzamos a obtenerla debido a que vivimos haciendo culto al bienestar, pero no buscamos la plenitud en sí, lo eterno, lo profundo, porque nos quedamos atrapados en el brillo, y no nos desafiamos a conocer la verdadera esencia de las cosas.sociedad de consumo

El necesario quebrantamiento de los viejos condicionamientos, que nos mantienen en una vorágine de exigencias y obligaciones, en el afán por el alcance de estereotipos socioculturales idealizados en el glamour del mundo del consumo, es uno de los primeros retos para lograr abrazar ese auténtico y genuino estado de calma interior.

Cuando lleguemos a ubicar el dial de nuestra emisora interna en sintonía con la voz tenue y acertada del Alma, alcanzaremos el desafío que todo Hombre contemporáneo tiene para religar dentro de sí la fuerza vital de su corazón y ascender los impulsos latentes de la personalidad a la sutileza del Alma.

La posibilidad de gravitar la Paz nos permite encontrarnos en un profundo y trascendente estado de consciencia, de quietud y confianza interior, que nos involucra en una conexión tan cercana e íntima con el hilo de nuestra existencia, con el aliento de la Vida misma, que nos dispone a un estado de suma atención con cada parte de nuestro Ser.

El arte de parar aparece como contraparte necesaria para comenzar a detener primero el cuerpo físico, e ir poco a poco más allá, aquietar las aguas emocionales y la densidad brumosa de la mente. Al disponernos y entregarnos a este exámen con nosotros mismos, aparece la necesidad de encontrar caminos y herramientas para alcanzar el sosiego  interior.

El cultivo del paraíso es una labor de valientes, de aquellos que tienen el anhelo de la trascendencia, de lo desconocido, de la integración de mundos, de la esperanza y la fe puestas al servicio de la purificación planetaria.

Desde ya, la intermitente pulsión de estímulos en la periferia, es la primera y gran dificultad, pero si nos desafiamos a sobrepasar este umbral, la voluntad y enfoque nos conducirán hacia el núcleo que contiene la perla de transformación.

Trabajar conscientemente, paso a paso, nos permitirá llegar a las distintas estaciones para viajar de una mente saturada, ávida, creadora de dificultades y desvalorizaciones, de problemas que tal vez ni existen en lo real, pero los inventamos en nuestro laboratorio viviente, a una mente clara, comprensiva, generosa y compasiva, capaz de conectar con la imaginación creadora y evolutiva.inteligencia activa

En este viaje, cada estación o estadío, nos brindará desafíos y oportunidades, cambios, el despeje de las emociones, el vislumbre de la conciencia, el poder sagrado y potenciador que contiene el corazón y su capacidad infinitamente grande de amar.

Entonces, ¿ cómo llegamos a esto?

Desde hace más de 10.000 años, los orientales ya habían puesto sus ojos en estos temas y muchos Maestros enseñaron diferentes herramientas para transitar el camino de la transmutación interior, desde el cuidado del cuerpo físico al alimento correcto de los cuerpos sutiles. Trabajaron según al rayo que pertenecían y continuaron  con  la transmisión de las enseñanzas de Maestro a discípulo, que llegan hasta nuestros días. Pensar en los egipcios, los hindúes, los tibetanos, los budistas, cada una de estas culturas nos aportó el aprendizaje de desarrollar el fuego, la concentración, para purificarnos hasta alcanzar la iluminación como meta más elevada.

Podríamos decir que la relajación profunda es una, el tronco del árbol y de él salen tantas formas y técnicas distintas como ramificaciones pueda dar. Ninguna inválida a la otra, sino que se complementan y nacen de un tronco común.relajacion

Así como el Buda nos legó estas enseñanzas, siglos más tarde el Cristo descendió para sembrar en el corazón de cada Ser Humano, la célula crística de Amor -Sabiduría.  Esa célula que como humanidad todavía no hemos podido despertar y que anhela en silencio ser activada.

Cómo no prestar atención a tantas verdades, a tan inmensa luz, al amor compasivo y generoso que se nos ha entregado, que aún se mantiene en estado de latencia porque vivimos excitados por lo externo, y nos invaden más los estados de egoísmo, de frialdad, de soberbia, de enojo, de frustración, de sufrimiento, entre tantos otros etcéteras y etcéteras, y que inevitablemente nos desgastan, nos consumen y nos  corren de lo esencial.

Somos el cuarto reino de la naturaleza y se nos ha otorgado un regalo extraordinario: el lenguaje para comunicarnos y la conciencia para comprender la evolución, expandirnos y transmutarnos. Seres que albergamos la llama de un Amor consciente, capaz de purificar, iluminar, sanar y servir.

Elijamos detenernos, para recomenzar de nuevo. Limitarnos a lo conocido, es un sacrilegio con uno mismo. Así que podemos decidir apretar STOP e invitarnos a conocernos desde otros modos y lugares, renovar los espacios  internos y darles la oportuna gratitud para ser resignificados a la luz de la conciencia y la nobleza del corazón.

Nuestro tiempo es ahora, y tenemos el presente para tomar la decisión de hacernos presentes, de viajar hacia la Paz. Sincronicemos los relojes internos a la velocidad de la vida, para sintonizar con la Naturaleza creadora y habitar nuestros días con mayor serenidad, para germinar la necesaria  conciencia de Paz y Amor.

Descubramos aquellas huellas que nos conducen a una existencia plena y feliz.

Lic. Jimena Rodríguez

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La Alegría- Madre Teresa de Calcuta

madre-teresa-con-la-genteUn corazón lleno de alegría es resultado de un corazón que arde de amor.

La alegría no es solo cuestión de temperamento, siempre resulta difícil conservar la alegría, motivo mayor para tratar de adquirirla y de hacerla crecer en nuestros corazones.

La alegría es oración; la alegría es fuerza; la alegría es amor. Da más quien da con alegría.

A los niños y a los pobres, a todos los que sufren y están solos, bríndales siempre una sonrisa alegre; no sólo les brindes tus cuidados, sino también tu corazón. Tal vez no podamos dar mucho, pero siempre podemos brindar la alegría que brota de un corazón lleno de amor.

Si tienes dificultades en tu trabajo y si las aceptas con alegría, con una gran sonrisa, en este caso, como en muchas otras cosas, verás que tu bien sí funciona. Además, la mejor manera de mostrar tu gratitud está en aceptar todo con alegría.

Si tienes alegría, esta brillará en tus ojos y en tu aspecto, en tu conversación y en tu contento. No podrás ocultarla porque la alegría se desborda.

La alegría es muy contagiosa. Trata, por tanto, de estar siempre desbordando de alegría donde quiera que vayas.

La alegría, ha sido dada al hombre para que se regocije en Dios por la esperanza del bien eterno y de todos los beneficios que recibe de Dios. Por tanto, sabrá como regocijarse ante la prosperidad de su vecino, como sentirse descontento ante las cosas huecas.

La alegría debe ser uno de los pivotes de nuestra existencia. Es el distintivo de una personalidad generosa. En ocasiones, también es el manto que cubre una vida de sacrificio y entrega propia. La persona que tiene este don muchas veces alcanza cimas elevadas. Él o ella es como el sol en una comunidad.

Deberíamos preguntarnos: “¿En verdad he experimentado la alegría de amar? “. El amor verdadero es un amor que nos produce dolor, que lastima y, sin embargo, nos produce alegría. Por ello debemos orar y pedir valor para amar.

Que Dios te devuelva en amor todo el amor que hayas dado y toda la alegría y la paz que hayas sembrado a tu alrededor, en todo el mundo.

Madre Teresa de Calcuta

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22 de Abril: Día Internacional de la Madre Tierra

Un vídeo para reflexionar, tomar conciencia y agradecer por todas las maravillas que contiene este hermoso Planeta, del que habitamos y somos parte…

Respeto, compasión y Amor por la vida que nos puebla, por nuestra Madre Tierra, por cada ser viviente que baila en este hermoso sistema llamado Cosmos…

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La Alegría de Crear…

Tomar conciencia de la fecundación, es comprender que somos el fruto de la Unidad, la fusión de cada una de las partes para transformarse en una nueva entidad. Entidad que nace del Amor latente que habita en nuestros corazones.

Contemplar la totalidad de nuestra Vida, cada gesto, cada pensamiento, cada acción es el resultado de nuestra esencia creadora, mágica y consciente.

Este vídeo nos invita a viajar hacia el origen de cada uno de nosotros y fundirnos en el recorrido con la originalidad e inspiración, ¿no somos acaso la ventura de ello?

Subamos un poco más la mirada… y permítete entregarte ante la posibilidad de establecer analogías con cada acto creador de la existencia. Las manifestaciones concretas y las que dan vuelo hacia el Amor y la Alegría, que despiertan a la Vida. Ambos, son los sentimientos que nos mantienen juntos, nos expanden en creatividad, nos conectan con los lugares más puros de nosotros y nos brindan la fuerza del corazón para creer, para crear.

Somos una constelación viviente que danza por un rato en la experiencia de un cuerpo físico.

Somos energía. Somos fuente de Vida. La reunión de todos los elementos en un profundo estado de gratitud.

Amemos la Vida, cuidemos de ella. Disfrutemos del regalo más hermoso que hemos podido recibir, avancemos sin prisa, pero sin pausa por sus caminos. Escuchemos sus movimientos, sus oleajes y sus desafíos. La vida es una y está pasando ahora…

Aquí el vídeo, para  disfrutar y reflexionar…

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