Aprendiendo a Vivir: una obra que revela, inspira y conecta

Queridos Amigos Lectores:

Es un honor y un placer compartirles la llegada de una obra maravillosa. “Aprendiendo a Vivir. Testigos del Cambio” es el primer libro de Karina Zullo, que nace del recorrido de su propio sendero de auto-observación y transformación, trayéndonos por medio de las palabras, la búsqueda, que se transforma en un sabio conocimiento y un verdadero despertar en el sendero de la evolución.

Mientras recorro cada uno de los títulos que contiene este libro, me trae al presente la esencia del recuerdo de nuestra amistad, los momentos compartidos y las charlas profundas y reveladoras que nacieron de la posibilidad de gravitar el corazón de la Enseña, convirtiéndonos en cómplices de un mismo lenguaje: la escritura. Es a través de este medio, que el aprendizaje a la luz del Alma, queda sellado, se resignifica y transmuta así, la experiencia de nuestras vidas y trasciende en Comprensión, Unidad, Propósito, Amor y Servicio.

Aprendiendo a Vivir, una obra portadora de verdades profundas, que han sido reveladas por medio de un honesto, tenaz y bellísimo lenguaje. Contiene años de búsqueda, de trabajo interior, de observación, de la comprensión de los mecanismos de la mente y las emociones, de vencer las propias dificultades y arrojar luz  a todos los procesos dolorosos de la vida, como Las Implicancias del Pasado,  El Hábito del Sufrimiento y El Miedo a la Soledad,  transformándose en los desafíos más ricos que brotan del dejar morir una parte de nosotros, y descubrir el verdadero valor de cada experiencia, gracias al despertar del Amor en nuestros corazones.

Karina Zullo, nos abre una parte de su historia y nos enseña de su sagrada voluntad, valentía y compromiso, que podemos ser protagonistas de una realidad más pura, que abrece la redención del Pasado, que el agradecimiento nos reencuentre con la magia del Presente y el Sueño de Paz, la Esperanza del Futuro.

Sin más preámbulos, queridos lectores, sean bienvenidos a participar de la presentación de “Aprendiendo a Vivir. Testigos del Cambio”, el próximo domingo, 7 de Mayo de 2017 a las 19hs, en la 43° Feria Internacional del Libro de Buenos AiresEditorial Dunken– dándonos la oportunidad de descubrir, conocer y escuchar los detalles que hicieron posible el recorrido de este viaje de la mano de su escritora. Sumamente recomendable. ¡Qué lo disfruten!

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¿Quieres ser Feliz? Sé agradecido…

En esta charla TED, el Hermano David Steindl-Rast (Orden de San Benito), sugiere hacernos la siguiente pregunta: “¿Cómo es la conexión entre la felicidad y la gratitud?”

¿Qué está primero, la felicidad o el agradecimiento?

El agradecimiento es la llave del corazón, y esa alegría que brota de ti, ilumina. Cada vez que agradeces derramas tu luz a los demás.

Siéntete agradecido por quien eres, por  gravitar la experiencia de vivir, por la oportunidad de este hermoso regalo: la VIDA. Gratitud por las cosas que tienes, tu trabajo, tu pareja, tus amigos, la familia, el espacio en el que vives, el dinero que tienes, sea mucho o poco. Dile gracias a cada persona que habita en tu corazón y recuerda que sus cualidades reflejan en ti, la belleza de tu Alma.

Siente gratitud por los momentos que viviste y estás viviendo. Y más aún, siéntete agradecido por la posibilidad que tienes de crear la vida que anhelas, porque las imágenes de hoy, serán la realidad del mañana. Construye tus sueños con amor, con un propósito claro y paciencia. Estos ingredientes ayudarán a que tu viaje sea más ameno, estrechando lo relativo del tiempo, entre este momento y el presente futuro al que arribarás…

Aquello en lo que enfocas, se vuelve disponible para ti…

Entonces, enfoca en ser agradecido a todo momento, para no vivir sólo destellos de la felicidad, sino un eterno presente feliz.  Todo aquello que te pase, sean cosas buenas o malas, observa y agradece. La comprensión de las causas, nos vuelve más atentos, compasivos, felices, pacientes, disolviendo el parloteo de la mente y abriendo las puertas del corazón…

“No es la felicidad lo que nos hace agradecidos, es agradecer lo que nos hace felices” – Hermano David Steindl-Rast

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Conciencia de Auto-Observación…

La Conciencia de Auto-Observación se inicia y se experimenta a través de una profunda y sostenida “Atenta Observación” volcada hacia nosotros mismos. Se trata de enfocar toda nuestra “Atención”, hacia lo que “Pensamos”, “Sentimos”, “Decimos” y “Hacemos”. Cuando todos estos aspectos pueden integrarse y permanecer alineados en sí mismos, se auto-constituyen en un profundo y revelador estado de conciencia y expresión que llamamos “Congruencia”. En una primera etapa, de este importantísimo ejercicio de Auto-Observación volcado sobre sí mismo, tan sólo debemos “Observar Atentamente” lo que esté sucediendo, sin condenar ni justificar nada de lo Observado, solo se trata de aprender a Observarse.

A medida que se ejercita la “Atenta Observación”, ésta ira produciendo gradualemnete, en su devenir, profundas expansiones en nuestra conciencia, como un resultado lógico y natural de haber comenzado a conocernos.

A través de la “Atenta Observación” podremos ver y comprender lo que sucede en nosotros mismos, cuando esto acontece, comenzaremos simplemente a modificar nuestras actitudes, naturalmente. Si aprendemos a conocernos, podremos entonces reconocer lo que no se ajusta a nuestros principios y valores fundamentales, para así luego modificar lo que consideramos como no alineado a nuestra realidad interior, cambiándolo, modificándolo y finalmente transformándolo.

Cuando la Auto-Observación se ha instalado en nuestro propio carácter y la hemos incorporado e integrado a nuestra realidad cotidiana, como algo totalmente natural, construiremos el hábito de estar verdaderamente atentos a nosotros mismos, es aquí donde podremos comenzar a modificar todas las acciones derivadas de las actitudes que no coinciden con lo que verdaderamente deseamos para nosotros mismos.

Una vez alcanzada e integrada en nuestra conciencia, la habilidad de Auto-Observarse, deviene finalmente en el despertar de nuestra conciencia al propósito personal y grupal.

 http://erks.org/auto-observacion.html
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Los Sueños…

¿Cuánto tiempo en el día te dedicas a moldear tus sueños? ¿Cuánto te moviliza internamente crear cada parte de ese anhelo, formado de tantas pequeñas cosas, que te involucran en torno a profundos cambios para concretarlos?¿Acaso, los grandes ideales no conllevan el desafío de grandes transformaciones para alcanzarlos?

Soñadores de utopías, de proyectos, de la imagen más perfecta y exacta de nosotros mismos, de aquello que imaginamos ser. La valentía, la magia, el amor, el coraje, la confianza, la virtud de darle forma y sensaciones a los pensamientos son las cualidades más exactas de aquellos que se aventuran a ser artistas descubiertos. Descubiertos de velos y ataduras, porque nuestros ojos tienen el don de encontrar y grabar en su retina cada manifestación interior que inminentemente se hace visible.

Te preguntaste alguna vez… ¿Qué te motiva? ¿Qué necesita tu Alma experimentar en esta Vida? ¿En qué invertís tu tiempo y tus energías? ¿Cómo te comprometes contigo para darle forma a tus pensamientos, a tus sueños, y tallarlos con tu más profundo amor, con la afanosa gracia que brota y florece al verlo crecer hasta convertirse en creación viva y bien lograda?

Cierra los ojos para comenzar a diseñar los primeros bocetos de esa escultura y que las alas de tu corazón te alcen en vuelo. Introdúcete dentro de tus imágenes para vivir en ellas y  crear así bases sólidas, que te permitan encontrar el justo equilibrio entre aquello que representa al espíritu y esto que hoy te contiene, entre el despeje de las falsas imágenes y las verdaderas. Disfruta de cada momento que has ganado, porque ellos son el gracias del presente y la bienaventuranza del mañana.

Al convertirnos en soñadores activos, sembramos permanente nuevas semillas en la pradera, ponemos nuestras manos para participar de su desarrollo y aportamos el agua y nutrientes necesarios para que florezca y dé sus más variados frutos. Así, le damos calidez a nuestros días, y estas tierras con toda clase de especies, participan en el alimento de las transformaciones y sueños de quien nos tocan con su presencia.

Tu sueño es esa imagen que te atrapa, que te enamora, aquello que te mantiene vivo, que tiene un propósito, que te hace volar desde el presente hacia tiempos del futuro porvenir, viajando junto al movimiento de las imágenes con la emoción vibrante, con la energía impulsora que fluye desde el corazón y borra los límites, las barreras, los tiempos y espacios. Sueños que nacen de principios originales y valores que habitan en la profundidad de tu Ser.

De manera que, concreta la llama intangiblemente visible que ilumina tu mente, que llena cada espacio de tu conciencia con los perfumes, los sonidos e imágenes que ascienden desde tu corazón. La culminación de la obra derramará tu luz, tu amor y las causas que forjaron cada instante sensible enfocado en esculpir con dignidad, bondad y sencillez las líneas de tu existencia.

Así, de cada estado de plenitud y de dolor que se cocina a fuego lento dejando huellas en el camino, concebimos que esa creación no nos pertenece, porque la obra es el resultado de tantos otros que nos acompañaron, que nos escucharon, que nos entregaron sus observaciones, sus capacidades, sus dones y su amor. En ese movimiento donde las partes cuecen sus vastos elementos, el gran sueño nace, y la esencia del mismo es total. Comprendemos que sólo somos una parte de esa inmensa y extraordinaria obra.

Por otra parte, los sueños implican estímulo, perspicacia, decisión, compromiso, entrega, paciencia y perseverancia. Si los has visto en tus más diáfanas imágenes, debes cumplir con tu promesa de serte fiel a aquello que tu Alma ha creado, siendo discípulo de ella. Toca todas las notas y prueba  las formas que se te ocurran, hasta encontrar la vibración sonora propicia que contenga en sí, la máxima pureza y perfección posible. Que el sonido viaje dentro de ti y a través tuyo para continuar expandiéndose hacia el infinito.

El sueño nos invita a probar una y otra vez. Insistimos, enfocamos, hasta que pasa. LLega. Y cuando nos invade ese estado que nos desborda de felicidad, el corazón late más fuerte y se manifiesta como una lluvia copiosa, tan ansiosamente esperada en medio de suelos áridos, litosoles, calizos. Es una bendición, una profunda alegría que llega, aletea suave como una mariposa, se posa sobre nosotros, nos recorre y vuela. Estados de felicidad que saben quedar bien guardados en nuestra memoria para siempre, y nos regalan la posibilidad de volver a vivirlos en cualquier otra oportunidad; porque la esencia que imprime el recuerdo, es el combustible para continuar creando.

Cada artesano tiene en sí, la trascendente labor de participar en un proceso de evolución personal y como parte de las entidades que habita, restaurando y recapitulando las leyes universales de la armonía y el equilibrio creativo.

Ve lejos y vuela alto, tan alto que tu inmensa luz abrigue los corazones de tantos otros. No te entregues a pequeñeces locales, vive por encima de los retos de la personalidad, porque tu Alma puede comprender mucho más allá de aquellos laberintos que tu mente ha creado.

En cualquier momento del día, puedes cambiar el curso de tus pensamientos y emociones. Quien cambia eres tú y, ¿cuándo lo haces?: Ahora.

Así que, crea sueños que transciendan las fronteras y obedece a la voz de tu corazón, esa melodía que nunca nos falla y siempre nos susurra. La oportunidad es verdadera y los sueños infinitos. No hay límites. Grandes Corazones nos están esperando…“Si lo construyes, él vendrá” *

¡Adelante!

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Lic. Jimena Rodríguez

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*El Campo de los Sueños. Dirigida por Phil Alden Robinson.
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Cuando abrimos el Corazón…

Tomamos una actitud de sagrada predisposición con cada persona, situación o ser viviente que se nos presenta y activamente servimos.

Nos tornamos más comprensivos y compasivos.

Nos entregamos a vivir la totalidad y nos conectamos con un estado de plenitud más profundo, de alegría consciente.

Le decimos que sí a la Vida, a las propuestas que nos ofrece, al lenguaje furtivo que nos conecta con el Todo y nos ocupamos de celebrar la fiesta del espíritu: el Amor.pincelada

Nuestros ojos embelesados brillan con mayor intensidad y nuestra mirada interna se torna policromática, indagamos en los colores y las texturas, para ajustar el pincel al tono preciso y trazar sobre el lienzo de la vida los pigmentos adecuados.

Nos maravillamos al observar la diversidad que nos contiene y nos circunda, que nos hace diferentes, pero al mismo tiempo nos hace Uno. Y allí, descubrimos cuántas similitudes tenemos con el otro, cuán prósperos seríamos si aprendiéramos a aunarnos y armonizar las asperezas que nacen de deseos individuales. Como Humanidad necesitamos purificar la existencia, y el hecho de imaginarnos y crear una nueva realidad, nos involucra como soñadores de un lenguaje con propósito sagrado, para elevar nuestras posibilidades, haciéndonos parte de la apremiante evolución planetaria.

Cuando estamos abiertos, sintonizamos con la Naturaleza Creadora. No pedimos, ni reclamamos a los demás aquello que queremos, no exigimos, ni demandamos, no nos enojamos con el otro porque estamos ausentes de expectativas, lo que no significa que seamos conformistas, sino que brota una predisposición interior hacia la  preponderancia de lo pequeño. 

Ésta es una elección y significa habitar en el reino de la gratitud, del agradecimiento, la universalidad e integridad, valorando aquello que se nos manifiesta como sincronicidad, que se nos entrega para que experimentemos y trabajemos como protagonistas de la Tierra, y no como espectadores selectivos de la vida.

Cuando estamos abiertos, sentimos correr el amor por nuestro cuerpo físico, por el fluir de la sangre y la respiración viaja más liviana, honda y pausada. Nuestro cuerpo de emociones se elonga y gana así mayor flexibilidad, adaptabilidad y fortaleza . El corazón queda henchido de amor, derrama su luz cálida y magnética, y emana rayos invisibles de un fuego hacendoso hacia los demás.

Cuando nuestra mente se vuelve activa y se expande, logramos neutralizar y transmutar nuestros pensamientos negativos y naturalmente nos brota una aptitud de servicio desinteresado. Nos mudamos internamente hacia un nuevo lugar, siendo más cuidadosos, solícitos y conscientes.

Esta apertura nos vuelve conscientemente naturales y el hecho de entrar y salir de un estado, de bajar o subir por nuestras gamas emocionales, nos cose y entreteje los mundos desde los fuegos más ardientes a los cielos más diáfanos y puros. En este ida y vuelta, nos vamos conociendo, purificando y tomando control de sí mismos.

Por ello, quien está abierto, ama. El amor nos compromete a la decisión interior de compartir nuestra energía potenciadora con los demás. Implica la buena voluntad del servicio, que agudiza nuestros sentimientos dadores, vitalizantes, magnéticos y energizantes, junto con el paulatino cultivo de la capacidad intuitiva de escuchar el cantar de los corazones que nos rodean: sus ritmos, silencios y melodías.

Si sostenemos y enfocamos en abrir nuestro corazón, reconoceremos que el amor nos hace más permeables, genuinos y espontáneos al movimiento de la Vida. La senda del corazón no conoce límites, ni divisiones, ni fronteras, ya que es un camino afectuoso, expansivo, inspirador, indestructible y eterno.

Así, el Alma que se encuentra recubierta por los yoes de la personalidad, comienza a irradiar sus finos y silenciosos hilos de luz desde la profundidad de su centro, por las hendiduras que produce la floración sigilosa y expansiva de los pétalos consciensales. A medida que las vibraciones aumentan y la personalidad comienza a rendirse a los pies del Alma, los pétalos del capullo se aventuran hacia lo desconocido, abriéndose, para penetrar más adentro hacia el centro de nuestra mente y corazón, en búsqueda de la misteriosa esencia inmortal.

Nuestro corazón contiene la inteligencia de inclusión y unidad. Nos despliega e integra en el amor espiritual, nos ubica en un estado de profunda y serena paz interior, e hilvana los filamentos entre la personalidad y el Alma, para que se fundan en conexión con el Espíritu.

Abrirnos nos impulsa a descubrir la sinfonía del Universo, las múltiples e infinitas conexiones que en él anidan.

abrir el corazónAsí que, ábrete. Conócete a ti mismo. Ama… Y verás cómo sobreviene tras tu apertura un abundante y próspero cambio de actitudes contigo mismo, de mayor confianza y mejor autoestima. Eleva el manto de las vergüenzas, los miedos y las estrictas exigencias que nos mantienen cerrados y aislados, para hallar el mundo de las oportunas circunstancias que siempre nos esperan y te llevarán al  juego mayéutico de la divina reflexión. Indaga las causas que nos limitan a entregarnos por completo y traslada la mirada hacia el respeto, para sostener la diástoles en tu corazón y comprender la verdadera unidad que en él mora y nos hace Uno.

Lic. Jimena Rodríguez

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El Sosiego

energía acumulada en el cuerpo¿Cuántas veces nos sentimos abrumados, tensos, inquietos, privados de calma y sosiego interior? ¿Cuántos momentos oportunos perdemos cuando estamos conflictuados, apesadumbrados y quejándonos por cosas, que si realmente las observáramos desde otra perspectiva, no tendrían tanta importancia como aquel poder que le estamos dando? ¿Y los estados de disfrute…acaso nuestra energía no queda oprimida ante la imposibilidad de fluir naturalmente por todos los canales del cuerpo cuando experimentamos una gran fatiga o agobio?

¿De dónde proviene todo ello? ¿Qué sucede dentro de nosotros en el día a día? ¿Qué buscamos, qué nos motiva? ¿Con qué ojos contemplamos la Vida?

Sometemos nuestro cuerpo físico, mental y emocional a excesivos niveles de estrés, aceptando y naturalizando muchas veces los ritmos acelerados, quitándole calidad a los instantes, a sentir lo simple, a quedarnos quietos y disfrutar de conectarnos con los sentidos, con una mirada serena, con un silencio profundo que nos envuelve en la calma, con la sensibilidad del contacto, con la exquisitez de los aromas, con la magia de lo invisible. Decide presionar el botón de STOP y recomienza de nuevo.stop

Nuestra naturaleza humana contiene en sí la fuerza necesaria para transformar y darle luz a ésa y cualquier otra realidad, y alcanzar así, la claridad suficiente para decretar un cambio  determinante, un corte abrupto, para transitar un andar más paciente y compasivo. Cambios que emanan de la convicción, de la confianza, de la comprensión creadora que habita en cada Ser Humano.

En el andar cotidiano, si no estamos atentos a la vida, suele pasar que los deseos de la personalidad se agitan, y aturden tanto que nos divorciamos de nosotros mismos. La mente se vuelve hiperactiva y con ella todo es un constante diálogo interno, que no cesa, un permanente hacer… los días se viven como un juego de ping pong, donde nos movemos con tensión y rapidez. Un poquito de cada cosa, salpicando la vida con fugaz de intensidad, donde los momentos quedan teñidos bajo el manto de la superficialidad, pasan uno tras otro, y tal vez al caer la noche ni recordamos cuál fue la primera sensación que nos despertó a un nuevo día.

Cuando no nos detenemos a preguntarnos por qué lo hacemos, con qué sentido y qué propósito tiene todo eso, el sentido de la vida se nos fuga como las moléculas de un gas que se pierden al abrir el envase que los contiene. Ante este estado de vacío, nos ponemos más detallistas con todo lo que nos falta, en lugar de generar un agradecimiento pleno por todo lo que nos trajo hasta el presente, por aquello que somos, por nuestras virtudes, valores, y no alcanzamos a ver el millar de posibilidades que pasa ante nuestras narices, nos perdemos de vivirlas, experimentarlas y compartirlas a diario con los demás.

Así pues, se nos exige que seamos productivos, bonitos, jóvenes eternos y exitosos, se nos educa en un apego a las formas, pero no a los contenidos esenciales; establecen fórmulas sobre qué tenemos que pensar, pero no cómo pensar, observar, sentir y crear nuestros días, nuestros momentos.

En esta nube de espejos, de supuestas realidades convincentes, nada es más lejano y distante que la Verdad. Una Verdad que se encuentra, sólo si miramos con los ojos despojados de modelos y sistemas, de ataduras y restricciones.

stressLa vida de hoy se mueve a una loca velocidad y nuestra mente vive perturbada entre la ansiedad y la preocupación, nos invade la ambición de un trabajo más redituable, para consumir más bienes materiales o servicios y crearnos la ilusión de un status, lo que nos lleva inevitablemente a auto-generarnos un círculo vicioso de Hacer para Tener. Así, el Ser queda flotando en el vacío sideral  y no logra anclarse en la frecuencia de los días, en aquello que nos hace conscientes de lo cotidiano, en aquello que nada tiene que ver con lo material, sino con la frecuencia del Espíritu, con la llama viva que enciende a la Vida, con las emociones que despiertan al Amor.

Vivimos en un estado de externalización permanente, buscamos todo el tiempo alcanzar la felicidad, la dicha, la libertad… pero en este circuito febril de búsqueda incesante de ocio o relajación ficticia, no alcanzamos a obtenerla debido a que vivimos haciendo culto al bienestar, pero no buscamos la plenitud en sí, lo eterno, lo profundo, porque nos quedamos atrapados en el brillo, y no nos desafiamos a conocer la verdadera esencia de las cosas.sociedad de consumo

El necesario quebrantamiento de los viejos condicionamientos, que nos mantienen en una vorágine de exigencias y obligaciones, en el afán por el alcance de estereotipos socioculturales idealizados en el glamour del mundo del consumo, es uno de los primeros retos para lograr abrazar ese auténtico y genuino estado de calma interior.

Cuando lleguemos a ubicar el dial de nuestra emisora interna en sintonía con la voz tenue y acertada del Alma, alcanzaremos el desafío que todo Hombre contemporáneo tiene para religar dentro de sí la fuerza vital de su corazón y ascender los impulsos latentes de la personalidad a la sutileza del Alma.

La posibilidad de gravitar la Paz nos permite encontrarnos en un profundo y trascendente estado de consciencia, de quietud y confianza interior, que nos involucra en una conexión tan cercana e íntima con el hilo de nuestra existencia, con el aliento de la Vida misma, que nos dispone a un estado de suma atención con cada parte de nuestro Ser.

El arte de parar aparece como contraparte necesaria para comenzar a detener primero el cuerpo físico, e ir poco a poco más allá, aquietar las aguas emocionales y la densidad brumosa de la mente. Al disponernos y entregarnos a este exámen con nosotros mismos, aparece la necesidad de encontrar caminos y herramientas para alcanzar el sosiego  interior.

El cultivo del paraíso es una labor de valientes, de aquellos que tienen el anhelo de la trascendencia, de lo desconocido, de la integración de mundos, de la esperanza y la fe puestas al servicio de la purificación planetaria.

Desde ya, la intermitente pulsión de estímulos en la periferia, es la primera y gran dificultad, pero si nos desafiamos a sobrepasar este umbral, la voluntad y enfoque nos conducirán hacia el núcleo que contiene la perla de transformación.

Trabajar conscientemente, paso a paso, nos permitirá llegar a las distintas estaciones para viajar de una mente saturada, ávida, creadora de dificultades y desvalorizaciones, de problemas que tal vez ni existen en lo real, pero los inventamos en nuestro laboratorio viviente, a una mente clara, comprensiva, generosa y compasiva, capaz de conectar con la imaginación creadora y evolutiva.inteligencia activa

En este viaje, cada estación o estadío, nos brindará desafíos y oportunidades, cambios, el despeje de las emociones, el vislumbre de la conciencia, el poder sagrado y potenciador que contiene el corazón y su capacidad infinitamente grande de amar.

Entonces, ¿ cómo llegamos a esto?

Desde hace más de 10.000 años, los orientales ya habían puesto sus ojos en estos temas y muchos Maestros enseñaron diferentes herramientas para transitar el camino de la transmutación interior, desde el cuidado del cuerpo físico al alimento correcto de los cuerpos sutiles. Trabajaron según al rayo que pertenecían y continuaron  con  la transmisión de las enseñanzas de Maestro a discípulo, que llegan hasta nuestros días. Pensar en los egipcios, los hindúes, los tibetanos, los budistas, cada una de estas culturas nos aportó el aprendizaje de desarrollar el fuego, la concentración, para purificarnos hasta alcanzar la iluminación como meta más elevada.

Podríamos decir que la relajación profunda es una, el tronco del árbol y de él salen tantas formas y técnicas distintas como ramificaciones pueda dar. Ninguna inválida a la otra, sino que se complementan y nacen de un tronco común.relajacion

Así como el Buda nos legó estas enseñanzas, siglos más tarde el Cristo descendió para sembrar en el corazón de cada Ser Humano, la célula crística de Amor -Sabiduría.  Esa célula que como humanidad todavía no hemos podido despertar y que anhela en silencio ser activada.

Cómo no prestar atención a tantas verdades, a tan inmensa luz, al amor compasivo y generoso que se nos ha entregado, que aún se mantiene en estado de latencia porque vivimos excitados por lo externo, y nos invaden más los estados de egoísmo, de frialdad, de soberbia, de enojo, de frustración, de sufrimiento, entre tantos otros etcéteras y etcéteras, y que inevitablemente nos desgastan, nos consumen y nos  corren de lo esencial.

Somos el cuarto reino de la naturaleza y se nos ha otorgado un regalo extraordinario: el lenguaje para comunicarnos y la conciencia para comprender la evolución, expandirnos y transmutarnos. Seres que albergamos la llama de un Amor consciente, capaz de purificar, iluminar, sanar y servir.

Elijamos detenernos, para recomenzar de nuevo. Limitarnos a lo conocido, es un sacrilegio con uno mismo. Así que podemos decidir apretar STOP e invitarnos a conocernos desde otros modos y lugares, renovar los espacios  internos y darles la oportuna gratitud para ser resignificados a la luz de la conciencia y la nobleza del corazón.

Nuestro tiempo es ahora, y tenemos el presente para tomar la decisión de hacernos presentes, de viajar hacia la Paz. Sincronicemos los relojes internos a la velocidad de la vida, para sintonizar con la Naturaleza creadora y habitar nuestros días con mayor serenidad, para germinar la necesaria  conciencia de Paz y Amor.

Descubramos aquellas huellas que nos conducen a una existencia plena y feliz.

Lic. Jimena Rodríguez

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La Alegría- Madre Teresa de Calcuta

madre-teresa-con-la-genteUn corazón lleno de alegría es resultado de un corazón que arde de amor.

La alegría no es solo cuestión de temperamento, siempre resulta difícil conservar la alegría, motivo mayor para tratar de adquirirla y de hacerla crecer en nuestros corazones.

La alegría es oración; la alegría es fuerza; la alegría es amor. Da más quien da con alegría.

A los niños y a los pobres, a todos los que sufren y están solos, bríndales siempre una sonrisa alegre; no sólo les brindes tus cuidados, sino también tu corazón. Tal vez no podamos dar mucho, pero siempre podemos brindar la alegría que brota de un corazón lleno de amor.

Si tienes dificultades en tu trabajo y si las aceptas con alegría, con una gran sonrisa, en este caso, como en muchas otras cosas, verás que tu bien sí funciona. Además, la mejor manera de mostrar tu gratitud está en aceptar todo con alegría.

Si tienes alegría, esta brillará en tus ojos y en tu aspecto, en tu conversación y en tu contento. No podrás ocultarla porque la alegría se desborda.

La alegría es muy contagiosa. Trata, por tanto, de estar siempre desbordando de alegría donde quiera que vayas.

La alegría, ha sido dada al hombre para que se regocije en Dios por la esperanza del bien eterno y de todos los beneficios que recibe de Dios. Por tanto, sabrá como regocijarse ante la prosperidad de su vecino, como sentirse descontento ante las cosas huecas.

La alegría debe ser uno de los pivotes de nuestra existencia. Es el distintivo de una personalidad generosa. En ocasiones, también es el manto que cubre una vida de sacrificio y entrega propia. La persona que tiene este don muchas veces alcanza cimas elevadas. Él o ella es como el sol en una comunidad.

Deberíamos preguntarnos: “¿En verdad he experimentado la alegría de amar? “. El amor verdadero es un amor que nos produce dolor, que lastima y, sin embargo, nos produce alegría. Por ello debemos orar y pedir valor para amar.

Que Dios te devuelva en amor todo el amor que hayas dado y toda la alegría y la paz que hayas sembrado a tu alrededor, en todo el mundo.

Madre Teresa de Calcuta

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22 de Abril: Día Internacional de la Madre Tierra

Un vídeo para reflexionar, tomar conciencia y agradecer por todas las maravillas que contiene este hermoso Planeta, del que habitamos y somos parte…

Respeto, compasión y Amor por la vida que nos puebla, por nuestra Madre Tierra, por cada ser viviente que baila en este hermoso sistema llamado Cosmos…

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La Alegría de Crear…

Tomar conciencia de la fecundación, es comprender que somos el fruto de la Unidad, la fusión de cada una de las partes para transformarse en una nueva entidad. Entidad que nace del Amor latente que habita en nuestros corazones.

Contemplar la totalidad de nuestra Vida, cada gesto, cada pensamiento, cada acción es el resultado de nuestra esencia creadora, mágica y consciente.

Este vídeo nos invita a viajar hacia el origen de cada uno de nosotros y fundirnos en el recorrido con la originalidad e inspiración, ¿no somos acaso la ventura de ello?

Subamos un poco más la mirada… y permítete entregarte ante la posibilidad de establecer analogías con cada acto creador de la existencia. Las manifestaciones concretas y las que dan vuelo hacia el Amor y la Alegría, que despiertan a la Vida. Ambos, son los sentimientos que nos mantienen juntos, nos expanden en creatividad, nos conectan con los lugares más puros de nosotros y nos brindan la fuerza del corazón para creer, para crear.

Somos una constelación viviente que danza por un rato en la experiencia de un cuerpo físico.

Somos energía. Somos fuente de Vida. La reunión de todos los elementos en un profundo estado de gratitud.

Amemos la Vida, cuidemos de ella. Disfrutemos del regalo más hermoso que hemos podido recibir, avancemos sin prisa, pero sin pausa por sus caminos. Escuchemos sus movimientos, sus oleajes y sus desafíos. La vida es una y está pasando ahora…

Aquí el vídeo, para  disfrutar y reflexionar…

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Los Días de Vida…

¿Qué elijo hoy? ¿Qué necesito vivir, experimentar o aprender? ¿Qué cosas van a ser parte de este día? ¿Con qué energías me nutro? ¿Qué me llena de gozo, de plenitud? ¿Qué actitud voy a tomar ante los desafíos que se me presentan? ¿ Con qué cara salgo de casa…?¿Con un Sí dispuesto a vivir o un No resistente que elige escabullirse del lenguaje sincrónico de la Vida?

No viene mal tomarse los primeros minutos del despertar, ese momento entre aún dormidos y un poco despiertos, cuando necesitamos respirar profundo para darle hálito a los sentidos vitales, conectar con las partes del cuerpo para salir de la cama y comenzar a vivir un nuevo día. Respirar es vivir, su ausencia es muerte. Y entonces, en ese primer inspirar profundo del aire, del alimento vital que nutre nuestras células, nos conectamos con la vida y la exhalación se transforma en el profundo agradecimiento por el regalo de estar vivos.

Encender el observador a cada nueva oportunidad…Captar este primer estado de ánimo, ese primer pensamiento que aparece en nuestra mente al abrir los ojos y tomar la punta del ovillo, momento donde dejamos correr el hilo o lo soltamos para definir un mejor día. Ese instante de observación y decisión sobre aquello que está naciendo dispondrá el ruedo de nuestra energía hacia una buena o mala actitud.

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Preguntarnos qué anhelamos vivir hoy, las oportunidades que tenemos delante de nosotros ante un nuevo comienzo, las posibilidades de diseñar momentos diferentes dentro de las rutinas laborales o las actividades cotidianas, resignificar el valor de la pareja, la familia, los amigos…. Abrir las puertas a la vitalizante manifestación de la Vida, la cual nos predispone hacia una correcta actitud para transitar el día, eliminar lo intrascendente y colmarnos con aquello que verdaderamente nos transforma y eleva los ojos a la expresión del Alma.

¿Te detuviste a pensar cuántos minutos al día pierdes mirando tus redes sociales o con tus ojos posados en la vida de los otros o ponerte mal por un comentario, acción o mirada despectiva que no tiene verdadera relevancia para abordar el propósito y la plenitud de vivir?

Los tiempos “muertos” en el trabajo, el banco, la cola del supermercado, el viaje en el transporte público. Que el simple hecho de trasladarse o esperar nos sea nutritivo. Elegir qué vivir en esos momentos. De ahí que algo puede ser sumamente tedioso y genera un estado de ansiedad que nos pone irritables e irascibles, o por el contrario, puede convertirse en un momento de conexión que nos eleva la frecuencia vibratoria. Un libro, la música, una reflexión del presente o esbozar imágenes del futuro porvenir. Siempre que queramos es posible redireccionar nuestra visión en algo que valga la alegría de vivir.

Así como en esos momentos que nos urge a hacerlo, también hay otros a los que vamos inconscientemente hacia otros lugares dentro de uno mismo. ¿Cuánto tiempo perdido en una constante dualidad e indefinición de aquellos momentos que hacen a nuestra Vida? Esto o aquello, la duda constante. Largas son las horas y los días que viajamos en un vaivén indefinido, sin saber qué hacer o haciendo por demás… ¿Por qué no nos planteamos esto teniendo las herramientas necesarias antes de estar afligidos, nerviosos o apesadumbrados por no saber cómo salir de una situación compleja y enmarañada?

Nos aqueja la indecisión, la incertidumbre o la expectativa de que algo pase, o más complejo aún, nos disociamos entre nuestro mundo real e imaginario, viviendo más entre las brumas que en la conexión con el momento presente. Así, sólo el observador interno nos tornará conscientes de este estado. Sólo la voluntad puesta en el desandar las sombras, elevará la condición a las luces que integran la personalidad con el Alma.

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Todas estas actitudes que nos desintegran y por sobre todo nos hacen perder tiempo de disfrute, de creación, de amor, de conexión y de transformación de nuestras propias dificultades. La vida se escurre entre los dedos como agua en las manos.

Ser conscientes que cada día es único, es un grito de libertad por el hecho de estar vivos, de un enorme gracias a la vida por cada bendita posibilidad que nos consagra y renueva.

Cada momento es una posibilidad de auto-desafiarse y dar el salto a cambiar algo que no nos gusta; hacerlo ahora. Transmutar los pensamientos y las actitudes, renovar el alimento de cada nuevo día, lo que ayer nos hacía bien, tal vez hoy ya no suma… y lo que es bueno hoy, tal vez no lo sea mañana. Probar y experimentar. Conocerse y disfrutarse.

“De vez en cuando la vida, toma conmigo café y está tan bonita, que da gusto verla…” canta Joan Manuel Serrat. En esa charla de amistad con la vida, nace la comunión consigo mismo, el descubrir y valorar las pequeñas cosas que hacen a la comunicación con la propia existe.

La valoración nos abre el corazón a agradecer que tenemos un cuerpo físico al que debemos cuidar a diario con la alimentación, el descanso apropiado, el empleo correcto de las energías más densas. De igual manera, como tenemos un cuerpo físico que es el más denso y nos ancla a la Tierra, tenemos cuerpos más sutiles que necesitan de la comprensión, metabolización y síntesis, como el cuerpo emocional y mental, donde se cuecen las ideas y residen todas nuestras reacciones emocionales. Así, la vida es un exquisito libre albedrío que nos obliga a adentrarnos en sus múltiples posibilidades para construir el tipo de día y vida que elegimos vivir. ¿Amistad o rivalidad de nuestros cuerpos internos? ¿Fluidez, unidad y apertura o desconexión, separatividad de cada una de las partes… qué cultivamos día a día?

De modo que, cuando empezamos a religar los elementos que nos conectan con ideas superiores, nos acercamos a la presencia Divina dentro de nosotros, comprendemos con mayor sutileza las leyes del karma, de aquello que se nos presenta como desafío esencial, para re-equilibrar las fuerzas y convertir las barreras en la libre afluencia de la vida del Alma.

La belleza, la bondad y las buenas actitudes se hacen cotidianas y aprendemos a llenar la copa interna, el Cáliz de Vida, para luego entregar ese disfrute vivido en soledad al servicio de quienes comparten el día a día con nosotros. En este crecer, sin tener noción del propio crecimiento, crecemos armoniosamente y el Alma poco a poco logra fluir por sus envolturas.

Exploremos un poco en nuestros andares a modo de reflexionar sobre los días de Vida… ¿Cuándo fue la última vez que miraste hacia el cielo y disfrutaste de ese maravilloso espectáculo que danza armonioso sobre nuestras cabezas?, ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste gracias a alguien por haber colmado de vida y significado la íntima relación que los conecta, abraza y funde en el Amor? ¿O ese momento donde te sacralizaste contigo en un fervoroso deleite de las pequeñas cosas… poner un tema que te agrada, subir el volumen, y desacartonar el cuerpo, quitándole solemnidad para bailar al ritmo de aquello que suena, cantarle a la Vida y elaborar la cena con tus propias manos en regocijo con tu Alma?

¡Hay tantas cosas para maravillarse, disfrutar, sentir y vivir con gracia Divina! Pequeños momentos de unidad, cuando la felicidad te atrapa y envuelve en su delicado perfume. Su ímpetu nos toma, recorre como una ligera brisa, y nos vuelve dejar hasta un próximo reencuentro.

Indiscutiblemente, la Vida es un hermoso regalo. Una celebración. La fiesta que vive en un constante movimiento de subidas y bajadas, de empezar de nuevo a cada instante, de reconocernos en la mirada del otro y de transformar los miedos en fortaleza, la crítica en belleza, en un canto de alabanza, en un bienaventurado compartir de Amor y Libertad.

La gracia de la vejez

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Gratitud – Loiue Schwartzberg

El fotógrafo y cineasta Louie Schwartzberg lleva más de tres décadas en la exploración y producción de imágenes, utilizando la técnica de time-lapse como recurso artístico.

Su arte visual rompe con las barreras establecidas y conecta directamente con lo sensible del público, celebra la Vida por medio de la inspiración que otorga la belleza, armonía y la sabiduría de la  Naturaleza.

En esta charla TED-San Francisco, presenta un avance del proyecto “Felicidad Revelada” y enfoca en la creación de obras que contengan un efecto positivo sobre el futuro del planeta.

“Abre tu corazón a los increíbles regalos que nos da la civilización…” 

Un video para disfrutar y reflexionar…

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Sobre Tomadores y Dadores…

Las actitudes son un arte. Una forma de diseñar y construir la realidad, de sentir, de percibir, de producir distintas posibilidades a partir del enfoque que le damos a las cosas, a nuestras relaciones humanas, a las actividades cotidianas, las maneras de vivir y elegir si tomamos para sí mismos o nos entregamos al dar.

Así, la vida es un proceso de relación. Contiene todas las posibilidades en un estado de desorden y caos, y necesita cada elemento de ésta para generar un orden, una adaptación para integrar lo desintegrado y amalgamarse con paciencia, a un nuevo estado de cosas.

Desde esa inmensidad, seleccionamos qué elementos hacen a nuestro mundo, formamos así un sistema de mecanismos emocionales y pensamientos que empleamos a diario para relacionarnos. Forjamos las causas y los efectos que nos predisponen a sentir, pensar y obrar de determinada manera.

Dar y recibir. Dador y tomador son las caras de una misma moneda.

la monedaCuando nos paramos desde una actitud de tomador estamos expectantes a recibir, buscamos ser amados y atendidos, esperamos una recompensa si hemos dado algo de nosotros mismos y si no la recibimos nos enojamos y cuestionamos; nos generamos la idea de escasez, de lo finito, del empobrecimiento, el saciar las propias ganas sin importar qué le sucede al otro.

Esa idea incrustada de: todo para mí, con mis formas, con mis modos, con mis tiempos y mis ganas. El otro está ahí, invisible ante los ojos del tomador que quiere en sus términos y con sus propias condiciones. Condiciones que lo encierran en un estado egoísta y egocéntrico, en un vacío y un dolor profundo si el yo, el ego, no es alimentado de la manera que él pretende.

El tomador es un sujeto desintegrado, sus partes están separadas y trabajan cada una a su ritmo, a su modo y tiempo. Los elementos de su mundo están divididos, individualizados. Así, como mueve las piezas de su mundo interno, así se relaciona el mundo externo. Es solitario, interesado, manipulador, siempre quiere salir ganando, no se compromete con nada ni nadie, porque está rebelde a gestar la propia unión; no comparte, se refugia en algún que otro vicio. Se aísla del Todo, de sí mismo.

Así, la actitud tomadora se encuentra a un abismo de sentirse llena, feliz, agradecida, porque sólo busca merecer. Merecer ser amada, servida, merecer tener lo que otros tienen, merecer la alegría, la abundancia y la prosperidad. Vive en un estado de insatisfacción, amargada, apenada, triste por no tener hoy lo que ayer tuvo, infeliz… la vida pasa y pasa, bajo las condiciones autoimpuestas por esa actitud.

Mientras la tomadora ejerce su mandato, la dadora no puede emerger.

La actitud del dador es la otra cara de la misma moneda. Ella contiene en sí la fuente del Amor, de lo infinito, de la bondad, la humildad, dar sin esperar a cambio, la felicidad que emana y se acrecienta con la conciencia de servicio, con la sagrada predisposición a ayudar, con el corazón abierto y vulnerable a entregarse libre al otro. La evidencia de esa alegría está en el brillo de ojos de quien da, en la sonrisa que lleva consigo, en su comunicación cotidiana, en la manera de relacionarse consigo mismo, con los demás, con la Naturaleza y los Reinos superiores. dar

Así pues, los dadores no reclaman para sí, dan de sí mismos, dan su frescura, conquistan su libertad, se fusionan con el otro, porque están enfocados en servir, la vida se transforma en un festivo regalo de consagración, de comunicación y unidad, de transformación. En la actitud de dadores nace un carácter vivaz y luminoso e inclinado de corazón por la belleza y la alegría.

San Francisco decía: “Señor, haz de mi un instrumento de tu Paz… allí donde haya odio, ponga yo amor, allí donde haya ofensa ponga yo perdón, allí donde haya discordia ponga yo unión, […] allí donde haya tristeza ponga yo alegría.[…] Porque dando es como se recibe y olvidando es como se encuentra…”. Cuánta enseñanza, de poner nuestra atención a dar lo que falta, a integrar en lugar de dividir, a pensar en complementar y no en destruir. Las actitudes de tantos otros como él que dejaron esta huella inquebrantable del dar en nuestra conciencia psíquica Planetaria…pensar en el Cristo, en el Buda, en Madre Teresa, Gandhi, Krishnamurti, Ramana Maharshi, entre otros. ¿Acaso ellos no fueron seres humanos que buscaron fervientemente cultivar las semillas del dar en el corazón de los hombres?

El tomador es parasitario, vive del otro, pero no se funde con él. El dador es creación, es fuente de vida, es reintegrador de elementos. Así, nuestra vida va tomando su forma y colores.

Y si estas actitudes de tomar y dar, las observamos desde el ángulo de la relación con el dinero, con la sexualidad, la relación con las cosas, con las disciplinas artísticas, el ámbito laboral, la pareja y la familia… ¿qué sucede?

Reflexionemos y observemos juntos sobre estos puntos para concebir las consecuencias que generan las actitudes respecto al tomar o al dar. En relación al dinero la avaricia, la tacañez, la codicia, el buscar escapar del aporte y esperar que siempre los otros pongan por mí, o dar lo mínimo…o desde la otra cara la generosidad, la dadivosidad, el agradecimiento y la prosperidad, ¿qué cauce elegimos darle a la energía del dinero?

Por otra parte, la forma de relacionarnos con los otros en cualquiera de los ámbitos que nos movemos, con los objetos y las cosas del día a día. Por ejemplo, la expresión de la vida sexual, puede estar demasiado concentrada, lo cual procura una acumulación de energía que no se expresa y no se transmuta en energía creadora. En su extremo opuesto el mal direccionamiento de esta energía por el excesivo descontrol de las pasiones, desvincula a las partes del cuerpo y como consecuencia, el disfrute de entregarnos y recibir sin condiciones.
Los tomadores piden para sí y generan actitudes de atesoramiento, posesividad, pastichismo, desconfianza y abandono. Desde la otra polaridad, los dadores avivan la energía de la comprensión, la tolerancia a la verdad, la libertad, la lealtad, el agradecimiento, la confianza y el impulso nutritivo del Amor.

Estas dos caras de la misma moneda conviven en menor o mayor intensidad y si no ponemos una atención plena sobre la manera que percibimos el mundo, los vínculos, las necesidades y el orden de prioridades que le damos a las cosas, estaremos más propensos a saciarnos individualmente que en despertar el servicio desde nuestro centro cardíaco, desde la energía de vida que fluye desde el corazón para extenderse por sus cuerpos sutiles en comunión con el Todo. Cuando la energía del corazón nutre al pensamiento, emana así una frecuencia vibratoria de paz, de tolerancia, de unidad, de cuidado, de expansión y respeto.

il_fullxfull_239072967El tomar conciencia sobre las actitudes, nos permite salir de la zona de confort, es una actitud sanadora de involucrarnos en un nuevo lugar de percepción. Compensar los extremos, para alcanzar un punto medio, un equilibrio justo entre las partes, un empleo razonable de nuestras energías para así alquimizar los elementos esenciales del Ser y portar un corazón magnético y radiante con creciente brillantez e inocencia Divina.

Lic. Jimena Rodríguez

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La Amistad

Guillermo Alessandri

La amistad es un valor, muy distinto al amiguismo.

Los amigos, hermanos fraternos, compañeros de este viaje maravilloso que llamamos Vida son aquellas personas que se convierten en una parte de ti, una extensión de ti mismo entrelazándose con el otro, el paso firme y sincero de vincularnos desde la personalidad, para desvanecer esas primeras formas y  enlazarnos juntos en el entretejido multicolor de almas.

No sabemos cuándo ni cómo comienza la amistad con alguien, pero hay algo que nos llevó a estar cerca de esa persona, que nos magnetizó desde lo inconsciente hasta lo consciente. Pasar tantos momentos juntos… desde conocernos, compartir, hacernos cómplices de aventuras, sincerarnos por los errores, las palabras de aliento, los abrazos, la paciencia y la ternura, las verdades más crudas, el perseguir sueños similares, el valor que toma cada charla profunda y reveladora de tanto mundo interno similar y parecido al mío. Su proceso es mi proceso y arribar juntos a la contraparte superior de cada ciclo, escuchándonos con respeto, llena de energía y admiración por el otro.

Esperar con ansias el volver a compartir ese espacio que nos acoge, que nos potencia en el amor, que nos une. La alegría de reencontrarnos es la magnífica poción que contiene la felicidad, el respeto y agradecimiento por continuar caminando individualmente pero juntos, siempre desde el corazón. Formar esa malla invisible que nos mantiene entrelazados en la búsqueda incesante de la evolución.

En este camino, sondeamos el corazón de los hombres que serán parte de nuestra vida, aquellas personas que decidimos incorporar en nuestro corazón y aquellas que ya son y serán parte de ese lugar para siempre.

La amistad nos permite conocernos a nosotros mismos. Ellos, mis hermanas y hermanos, son mi propio espejo, al verlos los reconozco como una parte de mi, somos semillas tan diversas que habitan en un mismo jardín, semillas que dan sus más exquisitos frutos. La misma tierra nos contiene para que germinemos allí las magnas virtudes del Ser.

Con ellos aprendo y me fundo, los escucho atentamente, los valoro por lo que son, sus exquisitos dones que iluminan tantas otras Almas como la mía.

La alegría de compartir un mismo sendero, el amor que nos sella con nuestros amigos y el hecho de desencontrarnos algún tiempo, no es impedimento para volver a casa nuevamente, porque el Amor que sentimos por ellos nos imanta al reencuentro, el valor sagrado de la amistad perdura imborrable en nuestro corazón.

La Amistad como valor tiene la cualidad de lo eterno, es el auténtico receptáculo de transformación, por eso contiene en sí el peso de tantas verdades que debemos saber llevar y callar con un amigo. Muy lejos está de lo efímero e hipócrita del amiguismo que encierra la ilusión de los “amigos”, cuando en realidad no son más que relaciones momentáneas, pasajeras, por conveniencia, interés o provecho personal.

Símbolo de nobleza, lealtad, sabiduría… la amistad cala con su innegable fuerza  hasta las raíces más profundas, fortalece el espíritu de la entidad y colma de donosura, amor y agradecimiento a cada una de las partes, que se potencian y revitalizan con la cálida y afectuosa luz de cada encuentro.

Cuando nos entregamos de corazón a nuestros amigos, cultivamos juntos la  compasión, servimos sin miedos y sin restricciones, asumimos con pasión el cuidado por el otro, arriesgamos los más preciados tesoros y confiamos plenamente en que siempre, pase lo que pase, estará todo bien.

Porque la presencia del otro, le da sentido y valor a mi propia existencia, el Amor  nos conecta, amalgama y expande, y en él  descubrimos, comprendemos y apostamos por las respuestas más exactas y maravillosas que contiene el auténtico emblema de la Hermandad.

Jimena Rodríguez

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Hacia el despertar…

Nuestra vida está llena de experiencias, de emociones, de pensamientos, espacios de vacío y conexión, de profundas y arraigadas contradicciones que habitan en nuestro interior y nos encierran muchas veces en un inútil y dañino sinsentido. Son esos momentos donde nos olvidamos por completo de la alegría del vivir y el agradecer de estar presentes en el presente.

Desde que nacemos nuestra mente graba. Actúa como una constante cámara de video que registra detalles, aromas, acciones automatizadas, formas de vincularnos con uno mismo y con los demás, expresiones y creencias que tomamos como propias y son huellas que nos deja la familia, las amistades, las instituciones y el inconsciente colectivo de la nación.

Mientras estamos “dormidos” no somos conscientes de seleccionar aquello que la mente graba y nuestra percepción de la realidad queda teñida y ligada a los paradigmas que adquirimos por nuestros entes socializadores, restricciones y exigencias variadas de la conciencia moral colectiva.

Estas ideas, creadas artificialmente, fueron sembradas a lo largo de este tiempo y generan topes en la conciencia, no permiten abrir el angular de nuestra visión más allá de lo conocido. Estas barreras alimentan emociones desagradables, preocupaciones, angustias, desconocimiento de lo que nos pasa, estados anímicos cristalizados por la rigidez que habita en el cuerpo emocional y un desgaste enorme de energía derrochada en desajustes de la personalidad a lo largo del día a día.

Encender el fuego en torno al conflicto quema rápidamente mucha energía, dando lugar al mal humor, a la irritabilidad, al miedo, a la rivalidad, al estar lejos de uno mismo, al choque innecesario con los demás y por sobre todo destruye la posibilidad de entrar en comunión con uno, de conectarse, de conocerse, respetarse  y desandar las causas de lo que nos pasa.

Cuando elegimos tomar las riendas de la vida y afrontar el propósito de despertar, lo primero que nos sucede es que concentramos la energía en el enfoque del nuevo estado que anhelamos arribar, generar así la coherencia interior necesaria, para que la energía fluya sinérgicamente entre lo que pensamos, sentimos, hacemos y decimos. Este puntapié sólo es posible si estamos dispuestos a luchar con los propios defectos humanos y trabajar responsablemente en nuestro mundo interno durante mucho tiempo, para transformarnos y destruir los obstáculos ligados a las formas y contradicciones establecidas.

En esa búsqueda de mejorar el ser , comenzamos a seleccionar qué guardar y qué no, en qué cajones de nuestra mente y con qué etiquetas, para dar un enfoque distinto a la existencia cotidiana. Así, al limpiarnos incipientemente de las contracciones internas, de los sufrimientos y las susceptibilidades que emergen ante la intolerancia de la verdad, nace el despertar del buscador interno, que obliga a estar atentos y transitar pacientes el paso a paso desde lo mediocre hacia una existencia con significado.

El despertar implica trabajar como trabajan los ambiciosos, pero matando el deseo de ambición. Así el observador nos permite conducir la energía hacia una mriesgo-caida-saltoeta determinada y dejar atrás la idea que cada cosa que nos pasa es por casualidad, o porque no tenemos hoy los medios para alcanzarlo o creer que es la culpa del otro y nos convertimos así en víctimas de esa idea.

Estas justificaciones que creamos son miedos, que nos limitan el cambio y a la posibilidad escondida tras éste, que vienen de la cara de la personalidad que no quiere verse abandonada, es la resistencia del ego para moverse desde el brillo de las cosas a la esencia de las mismas.

Observarse es tomar conciencia que no somos el pensamiento, la emoción, el hábito repetitivo, el vicio adquirido por las formas establecidas, no somos esa pequeñez que toma la universalidad de nuestra realidad, sino tan sólo una parte de ella. Por eso, la observación es la herramienta que nos permite ir al encuentro de nuevos paradigmas, es la percepción viva y sensible de nuestros mundos internos y externos la que nos vuelve descubridores de este universo invisible.

El estar conectados nos otorga la enorme posibilidad de derribar los topes y auto-prometernos el salto hacia una realidad superior. El trabajo interno consagra la naturalización del cambio y la predisposición a transitar el camino.

Por lo tanto, el hecho de sostener la energía del observador nos abre la posibilidad de pasar de vivir estados bajos de conciencia a estados más lúcidos, de plenitud, felicidad y agradecimiento.

Cuando las cosas comienzan a encauzarse por la transformación, el observador también necesita cambiar los anteojos con los que veía la realidad y la expansión de la conciencia genera una actualización más detallada y profunda de los distintos niveles de observación. La inteligencia intuitiva despierta a la melodía natural del corazón humano y la percepción se vuelve más atenta, fina y nace allí el conocimiento, la confianza, la esperanza y certeza.

Al escucharnos, comprendernos y sincronizarnos con los movimientos naturales de la Vida,  se avivan sensaciones, pensamientos y actividades que nos convocan a descubrir  lugares más sensibles y bellos,  otorgándonos mayor energía para el andar cotidiano.

La experiencia de vivir y quebrantar las propias limitaciones es el camino para alquimizar el paso entre lo estático y el movimiento, entre el dormido y el despierto, entre esta Humanidad astralizada  y una nueva que conecte su mente con una conciencia superior, acrisolada, procedente de un corazón amoroso y un pensamiento libre afluente de la expresión del Alma.

Así, cada fragmento con significado que abraza por instantes la luz, nos expande en la Conciencia del A-mor y nos abre a que el pensamiento imagine lo cotidiano en términos de lo extraordinario y la experiencia encuentre al hacer camino, la magia en la unidad con uno mismo, con los otros, con el Todo. Falling a drop of water

Tallar sobre la conciencia realidades superiores es el sendero para conectar con los designios de la memoria del Alma y revelar con el tiempo la trascendente conquista de la Verdad.

Lic. Jimena Rodríguez

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La Educación

Pensar en la educación, es el comienzo para observar  las formas de construir sentidos de la realidad, el cómo percibimos las cosas, cómo las comprendemos, hacia qué lugares nos lleva, las formas de relacionarnos, los conceptos que nacen de las teorías generan creencias y nos condicionan sobre qué cosas son importantes o necesarias pensar, cómo insertarnos dentro del sistema  para hacernos más “útiles, competitivos, productivos”. Formas de fijar la atención en el hacer, construir un pensamiento colectivo de prioridades a corto y largo plazo.

¿ Para qué nos sirve la educación? ¿ A quiénes sirve? ¿Cuáles son las consecuencias a nivel emocional y mental que genera el sistema educativo? ¿Este modelo… permite comprender la esencia Humana? ¿Cuál es el futuro de los niños del mañana?

Viví  casi una década en las aulas del saber, construí una realidad y allí aprendí a estimular la mente concreta, pero durante estos años no descubrí cómo la luz clara y fría del intelecto se filtra con la calidez del corazón.

Comprender estas causas que arroja el modelo educativo vigente y los propósitos que las instituciones tienen de servir al sistema y éste de controlar el contenido teórico-práctico que se dicta. Indignación, compasión por la cantidad de corazones ensombrecidos y la necesidad de imaginar la transformación como contraparte superior de este actual estado. Imágenes que decido hoy, serán el  presente del futuro.

Los espacios educativos actuales, consecuencia de un modelo iluminista-racional, están diseñados como escuelas de entrenamiento para competir y no para cooperar, para separar e individualizar y no unir, para alcanzar un cierto nivel, pero no para que  conquistes tus dones y posibilidades superiores, para adquirir conocimientos estandarizados, pero no que fijes la atención por conocerte a ti mismo.

Así, las instituciones condicionan los sistema de valores, el orden de prioridades que le das a las cosas, los sueños, la comunicación, la marginalidad de los temas que realmente son trascendentes para el Ser. Generan una fórmula de pensamiento que surca la conciencia con creencias tales como la necesidad de un título para llegar a esto o aquello, alimenta la percepción del mundo con los anteojos del miedo y la escasez, la incertidumbre por la falta de empleos, la mecanicidad en la relación con uno y con el entorno, la disociación entre el intelecto y centro cardíaco, la rigidez de los cuerpos internos, la baja autoestima por no llegar con los requisitos que pide el mundo laboral.

La necesidad  radical de transformación, de sembrar las bases para una educación planetaria que albergue los propósitos de las escuelas del futuro y recapitule las enseñanzas de civilizaciones antiguas,donde el proceso del propio pensar y conocerse sea el sentimiento de felicidad que nutra la experiencia purificadora y expanda la conciencia a comprender las dimensiones de lo divino.

Aplicar los principios herméticos es una herramienta para comprender aquello que nos hace mal y fijar la observación en  esas causas, trabajar en arrancar de raíz los hábitos arraigados como la competencia, la frustración, el egocentrismo, la soberbia y el afán por reconocimiento, entre otros.

Por ejemplo, tomemos la ley de analogía o correspondencia- como es arriba, es abajo; como es adentro es afuera– para dar luz a causas como el exceso de actividad intelectual… ¿ Qué sucede con las emociones, con la sexualidad, la comunicación, las repercusiones en el cuerpo físico?  Te desconecta de lo sensible, de la originalidad que es conexión con la fuente, de fundir realidades, la energía no fluye entre la mente, los mecanismos de expresión y el corazón.  La sexualidad  se torna un juego, entre el cazador y la presa. La energía se consume por completo en lo nuevo, no se conserva, no se renueva.

Lo único que importa es llegar con el programa. Los contenidos se miden en tiempos, no en procesos de aprehensión, de experiencia y síntesis. Todo corre, todo tiene que saciarse ya. La velocidad de tirar un tema tras otro,ocasiona cúmulos de información sin procesar. Saturación. Desgaste. Abandono. Si esto sucede afuera, ¿acaso dentro de nosotros no sucede lo mismo? Como es afuera es adentro.

¿Cómo ajustar este desequilibrio energético? ¿Cómo hacer para que los días tomen el color del bienestar, de la  plenitud y la libertad?

Para ajustar y realizar una alquimia armoniosa es necesario compensar de lo que está excedido  con aquellos lugares que dejamos desnutridos. Buscar fervientemente el equilibrio natural, observarse y en ese escaneo  interior detectar con sinceridad lo que realmente pasa, la necesidad de escucharse  y ser fiel a uno, como primer paso a la reconexión. Aceptar con humildad y perdonar. Poner atención a lo desfasado y provocar conscientemente un nuevo orden, la adaptación al cambio y  la paciencia en el peregrinar de lo conocido a lo desconocido.

Así, desde esta nueva plataforma que brota de la necesidad de encontrar ese justo equilibrio para los días de vida, el esfuerzo sostenido nutre de significado cada momento, para abrazar las metas ganadas a luz de un vivo y vibrante agradecimiento. Agradecimiento que se torna en impulso y otorga la ascensión a un nuevo escalón evolutivo que alberga la posibilidad de gravitar un  nivel  más profundo de respeto, confianza y agradecimiento.

En este proceso de renovación y renutrición, de ser pacientes y aceptar con tolerancia la verdad, nos libera de las imposiciones puestas por el sistema, nos acerca a valorar el momento presente,  nos abre a descubrir un  universo de posibilidades y comprender que la vida no se mide en bimestres, cuatrimestres, semestres sino en ciclos, en procesos continuos que nacen, crecen, se desarrollan y mueren o previo a ese instante de desaparecer renacen a un nuevo ciclo de vida.

Aceptar la caducidad del modelo educativo vigente, sólo emerge del corazón de cada Hombre que asume la oportunidad de transmutarse y fusionarse con otras Almas que cobijan las células para concebir una educación a la Luz del Alma. La educación para los niños del mañana. La educación para un futuro de Paz.

Lic. Jimena Rodríguez

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